
El sueño lo cura casi todo, así que duerme pequeño, duerme… que aunque te acuestes con las mejillas mojadas por las lágrimas, por la mañana ya se habrán secado… ¿Sabes? Así es como los seres humanos conseguimos aguantar: arrastramos nuestras miserables vidas día tras día, durmiendo y olvidando lo desgraciados que somos, con la esperanza de que los problemas se hayan desvanecido al despertar, como si se tratasen de una pesadilla… Pero los problemas no se van, no… No son como un dolor de espalda, o simple cansancio físico; sólo la sensación de pesadumbre se habrá desvanecido: los problemas seguirán estando, pero poco a poco nos iremos acostumbrando a ellos. Seguimos cargando con esos problemas que nos aplastan, pero ya no estamos agobiados. Ya no nos damos cuenta de todas las cosas que estamos cargando en la espalda. Y eso, es hacerse mayor.

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