
Foto de Edith Piaf
Hoy estaba feliz. Cuando paseaba por la calle, las bocas de incendio del paseo empezaron a eructar un gas de color rosa que inundó las calles. Olía a arroz con leche y canela. Entonces, la gente empezó a saludarme por la calle y a decirme algún cumplido como "qué ojos tan bonitos" o "esos zapatos te quedan muy bien". Me empecé a sentir guapo, y un poco del gas rosado se pegó a mis mejillas. Poco a poco, empezaron a salir flores por todas partes: petunias, margaritas, claveles... Y fueron creciendo rápidamente. Evidentemente, bloqueaban el tráfico, y los coches se estrellaban contra los edificios, salpicando el cielo de miles de fragmentos de metal llameante, estallando en el aire como fuegos artificiales. Asi que el policía de tráfico sacó un machete y empezó a cortar los troncos de las enormes flores que crecían en el asfalto. Poco después, se las podrías intercambiar por estrellas de sheriff. Por último, Edith Piaf salió de una alcantarilla-plataforma con micrófono y todo, cantando la vie en rose. Aunque claro, el espectáculo no duró mucho tiempo: una planta carnívora que había crecido en una farola la engulló sin que ésta se enterase. aún se la podía escuchar un poco, como si le hubieran tapado la boca con esparadrapo, dentro de la planta. Hasta que los jugos gástricos cumplieron su función. Y la planta empezó a cantar je ne regrette rien con una voz demasiado aguda. No afinaba bien.

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