
Durante los tiempos de crisis, la gente está nerviosa y deseosa de culpabilizar a alguien. Y evidentemente, se vuelve más racista que nunca. La sociedad entra en una devastadora (o al menos eso es lo que dicen nuestros sagrados y extremadamente objetivos medios de comunicación) crisis económica, en la cual todas las personas de los países desarrollados (y por contagio también los no desarrollados) se ven afectados. Esos mismos medios de comunicación nos inyectan cada día una pequeña dosis de atroz realidad (virtual, puesto que sólo la ves impresa o en la pantalla de la televisión). Se trata de esos inmigrantes ilegales que vienen en pateras a nuestro país, “robando nuestro trabajo, nuestro pan y nuestras mujeres”, como en las películas americanas; también se escucha constantemente hablar de todos esos narcotraficantes extranjeros y gitanos que vienen a nuestro país a sembrar las semillas de sus drogas, a vender coca a nuestros confusos e inocentes jóvenes -con padres adinerados que pagan sus lujos-, futuros mandamases de nuestro país. También se oye hablar de todas esas mujeres rumanas que llegan, ilegales y endeudadas, a parar aquí para acabar ejerciendo la prostitución y sirviendo de esclavas sexuales a los confusos e inocentes padres de esos hijos cocainómanos.
¡Pero si nuestros odiados extranjeros son los más modernos economistas! ¡Los primeros en entender el funcionamiento del capitalismo! Da igual lo que vendas, ya sean armas, drogas, mujeres o zapatillas: es sólo una cuestión de oferta y demanda, ¿no? Si no vendiesen la mercancía, no vendrían a nuestro país a vendérsela a nuestros honrosos conciudadanos… Además, alguien les tendrá que “abrir las puertas” a este nuestro querido país, ¿verdad? Seguro que más de un españolito se beneficia de estos chanchullos…Y entonces, ¡sorpresa! ¡Hay narcotraficantes españoles! ¿Quién lo hubiera dicho?
La gente necesita echarle las culpas de las cosas a los que son diferentes, a las minorías, a los “otros”. Porque “¡los españoles tienen que permanecer unidos en tiempos de crisis!”. Por eso, como medida anticrisis, Sarkozy decide echar a los gitanos de Francia. Para que los franceses se mantengan unidos. Vamos, tener sólo esclavas sexuales francesas. Y los países de la UE le apoyan (o al menos no actúan, que viene a ser casi lo mismo). ¡Que ya no es que echen a los pobres! Sino que echan a una raza en particular, nos quieren decir que eso no es racismo. Pues a mi me gustaría ver un día a la gente decir “esos sucios chorizos, esos estafadores, esos ladrones, esos que nos han metido en esta crisis… ¡Esos asquerosos banqueros! ¡Esos repulsivos políticos corruptos! ¡Que los echen del país! ¡Que los manden a la luna a estafar a las piedras!” Esos sí que son diferentes a nosotros, los españoles de clase media, a la mayoría, esos sí que son una raza aparte: son la élite de nuestro país.

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